Cómo purgar un radiador paso a paso
Si un radiador calienta arriba y está frío abajo, tiene aire. Purgarlo cuesta diez minutos, no requiere técnico y es de las pocas cosas de la instalación que puedes hacer tú sin ningún riesgo.
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Cómo saber si hace falta
La señal clásica: el radiador está caliente en la parte de abajo y frío en la de arriba. El aire, que pesa menos que el agua, se acumula en la parte superior e impide que el agua caliente ocupe todo el cuerpo.
Otras pistas: ruido de burbujeo o golpeteo al arrancar la calefacción, o una habitación que nunca llega a calentar mientras el resto de la casa sí.
El momento ideal para hacerlo es al principio de la temporada, en octubre, cuando enciendes la calefacción por primera vez.
Lo que necesitas
Diez minutos y tres cosas
- Una llave de purga (las hay de dos euros en cualquier ferretería) o un destornillador plano, según el modelo
- Un recipiente pequeño y un trapo
- Saber dónde está la llave de llenado de la caldera, para después
El procedimiento
1. Apaga la calefacción y espera a que los radiadores se enfríen. Con el agua circulando saldría a presión y caliente, y no purgarías bien.
2. Empieza por el radiador más cercano a la caldera y ve avanzando hacia el más lejano. Si la casa tiene varias plantas, primero la de abajo y luego la de arriba.
3. Localiza el purgador: es el tornillo o llave pequeña de uno de los extremos superiores del radiador. Pon el recipiente debajo.
4. Abre despacio, un cuarto de vuelta. Oirás salir el aire con un siseo. No hace falta abrir del todo.
5. Cierra en cuanto salga agua de forma continua y sin burbujas. Ese es el momento exacto: ya no queda aire.
6. Repite con el resto de radiadores, en orden.
7. Comprueba la presión de la caldera. Este paso es el que más gente se salta.
El paso que casi todos olvidan
Al purgar has sacado agua del circuito, así que la presión habrá bajado. Mira el manómetro de la caldera: debe marcar entre 1 y 1,5 bar en frío.
Si está por debajo, abre despacio la llave de llenado hasta llegar a 1,2 bar y ciérrala bien. Si te pasas de 2 bar, purga un poco un radiador para bajarla.
Con la presión correcta, enciende la calefacción y comprueba que todos los radiadores calientan de forma uniforme.
Errores que conviene evitar
Purgar con la calefacción encendida. El agua sale caliente y a presión, y el aire no llega a acumularse donde debe.
Abrir el purgador del todo. En radiadores antiguos el tornillo puede salirse entero, y entonces el problema deja de ser el aire.
Olvidar la presión. Una caldera por debajo de 0,8 bar se bloquea por seguridad y te quedas sin calefacción justo después de haber intentado arreglarla.
Purgar cada semana. Si el aire vuelve una y otra vez, no es aire: es que entra por algún sitio. Eso ya indica una fuga o un vaso de expansión descargado.
Cuándo esto ya no basta
Si después de purgar bien y ajustar la presión sigue habiendo habitaciones frías mientras otras se pasan de calor, el problema no es el aire: es el equilibrado de caudales. El agua está cogiendo el camino corto y no llega a los extremos del circuito. Se ajusta con los detentores de cada radiador y requiere criterio.
Tampoco es aire si el radiador está frío entero y la llave abierta, o si la caldera pierde presión cada pocos días. En esos dos casos, mejor llamar.


