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Calderas

Averías más comunes en calderas y cuándo llamar al fontanero

La caldera falla el primer día de frío, nunca en mayo. Estas son las seis averías que concentran casi todos los avisos, qué significa cada una y cuáles puedes resolver tú sin tocar nada peligroso.

· 8 min de lectura

Averías más comunes en calderas y cuándo llamar al fontanero

1. La caldera pierde presión

El manómetro debería marcar entre 1 y 1,5 bar en frío. Si baja de 0,8, la caldera se bloquea por seguridad.

Rellenar el circuito lo puedes hacer tú: se abre despacio la llave de llenado hasta llegar a 1,2 bar y se cierra bien. Lo importante es lo que viene después. Si aguanta meses, era aire acumulado y no pasa nada. Si hay que rellenar cada semana, hay una fuga en el circuito de calefacción, y eso ya no es la caldera: es una junta de radiador, la válvula de seguridad o un tramo de tubería.

2. Hay calefacción pero no sale agua caliente

La avería estrella en zonas de agua dura como el Vallès. Casi siempre es el intercambiador de placas obstruido por cal: el agua ya no circula lo suficiente para calentarse. El otro sospechoso es la válvula de tres vías, que decide si el agua va a los radiadores o al grifo y a veces se queda agarrotada.

El intercambiador se recupera con un desincrustado químico si se coge a tiempo. Si lleva años, hay que sustituirlo. En viviendas con consumo alto compensa valorar un descalcificador: sale más barato que ir cambiando piezas.

3. Enciende y se apaga cada poco (ciclado corto)

La caldera arranca, calienta unos segundos y se para, una y otra vez. Suele ser presión baja, aire en los radiadores o un sensor de temperatura sucio.

Prueba primero lo fácil: comprueba la presión y purga los radiadores. Si sigue ciclando, el sensor o la sonda necesitan limpieza y ahí ya toca técnico.

4. No enciende y da un código de error

Antes de nada, apunta el código exacto que aparece en la pantalla: le ahorra al técnico media hora de diagnóstico y a ti parte de la factura.

Un reset está permitido y a veces basta. Lo que no debes hacer es resetear una y otra vez: si la caldera se bloquea tres veces seguidas, está protegiéndose de algo real y forzarla puede acabar en una avería mayor.

5. Ruidos: golpeteo, silbido o hervor

Un golpeteo al arrancar suele ser aire en el circuito. Un silbido continuo apunta a incrustaciones en el intercambiador o a un caudal mal ajustado. Un ruido como de agua hirviendo indica sobrecalentamiento y ese sí conviene mirarlo pronto.

Nada de esto es una emergencia inmediata, pero ninguno se arregla solo.

6. Olor a gas: esto no admite espera

Aquí no hay diagnóstico casero que valga. No acciones ningún interruptor ni enciendas luces, no uses el móvil dentro de la vivienda, cierra la llave de gas, abre ventanas y sal. Avisa desde fuera.

Es la única avería de esta lista que puede matar. El resto son molestias caras.

Qué puedes hacer tú y qué no

Sin riesgo

  • Comprobar la presión en el manómetro
  • Rellenar el circuito hasta 1,2 bar
  • Purgar los radiadores
  • Un reset puntual
  • Anotar el código de error
  • Limpiar el polvo de la carcasa

Nunca, sin excepción

Abrir la caldera y manipular la parte de gas o la electrónica. Es una instalación que requiere habilitación, la garantía se anula al instante y el riesgo no es teórico. Si el problema no se resuelve con lo de la lista anterior, ahí se para.

Reparar o cambiar: la regla del tercio

La regla práctica que aplicamos y decimos sin rodeos: si la caldera pasa de quince años y la reparación supera un tercio del precio de una nueva, compensa sustituir.

Una caldera de condensación aprovecha el calor de los gases que una atmosférica antigua tira por la chimenea, y en una vivienda con radiadores el consumo de gas suele bajar entre un 15 % y un 25 %. Eso sí, el cambio implica adaptar la salida de humos y prever el desagüe de condensados: hay que valorarlo antes de presupuestar.

La revisión anual evita la mitad de esta lista

Limpieza de quemador e intercambiador, control de la combustión y del tiro de la salida de humos, presión del vaso de expansión y comprobación de estanqueidad en las conexiones de gas.

El momento es octubre, antes de que la caldera empiece a trabajar en serio. Llegar a diciembre sin revisar es la forma más habitual de quedarse sin calefacción justo la semana de más frío.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que revisar la caldera?

Una vez al año. Es lo que piden los fabricantes para mantener la garantía y lo que exige la normativa para determinados equipos. Lo ideal es hacerlo en otoño.

¿Por qué mi caldera pierde presión constantemente?

Porque hay una fuga en el circuito de calefacción: una junta de radiador, la válvula de seguridad o un tramo de tubería. También puede ser el vaso de expansión descargado. Se localiza con una prueba de presión.

¿Puedo rellenar yo el circuito de la caldera?

Sí, es una operación segura. Abre despacio la llave de llenado hasta 1,2 bar en frío y ciérrala bien. Lo que no debes hacer es convertirlo en rutina semanal: eso indica una fuga que hay que localizar.

¿Quedarse sin calefacción en invierno es una urgencia?

Con menores, personas mayores o alguien enfermo en casa, sí, y así lo tratamos. En zonas como Terrassa, con inviernos más fríos que el litoral, con más motivo.

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